No es posible encontrar un hotel más característico de montaña que el Hotel Sant Miquel. Su enclave, su fachada y su decoración recuerdan extraordinariamente a los refugios alpinos.
Y en realidad es lo que es este hotel de tres estrellas, un verdadero refugio, especialmente para los que aman la naturaleza, la montaña y practicar el esquí, de hecho la mayoría de sus huéspedes vienen buscando el poder disfrutar de este deporte por lo que el hotel ha preparado sus instalaciones con todo lo necesario para que así lo puedan hacer.
En pleno valle de Ordino, se alza este establecimiento con la arquitectura tradicional de los edificios andorranos con la fachada de piedra y madera y rodeada de balcones que ya invitan a alojarse en el con solo imaginarse disfrutando de una preciosa puesta de sol sobre el valle desde algunas de sus numerosas terrazas.
No es muy grande, tan solo cuenta con 19 habitaciones, lo que garantiza un esmerado y personalizado servicio de parte del personal del hotel. Como dato decir que hace poco ha cambiado de dueños, lo que se nota de manera muy positiva en el servicio que se da por la ilusión y el deseo que tienen de que el cliente se vaya encantado del alojamiento y así, no solo ganar más huéspedes, si no también fidelizar los que ya se tienen, importantísimo en un sector donde hay tanta competencia.
Con ese propósito el hotel ofrece servicios como recepción 24 horas, atendida por un personal muy dispuesto, restaurante y bar cafetería, guardaesquís indispensable en esta zona y una terraza exterior estupenda con el suelo de tarima decorada a modo chill out con acceso al jardín donde hay una zona de juegos para los niños. Además como la visión de negocio de sus dueños es muy amplia también ofrecen servicio de wifi gratuito y organización de diferentes eventos, entre ellos reuniones de trabajo, porque no todo el mundo que viene a Andorra lo hace para descansar.