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Información de interés para visitar Fitero
Fitero

Fitero

La localidad navarra de Fitero se encuentra situada a orillas del río Alhama, cerca de la frontera con la provincia de La Rioja y cuyo casco urbano posee grandes muestras medievales.

Fitero es famoso por su monasterio, el primero construído en la península ibérica por los cistercienses, la orden religiosa que llegó procedente de Francia, que se encuentra rodeado por pequeñas calles que nos traen a la cabeza imágenes del medievo.

Además del monasterio, también destaca el balneario de Fitero, en el que se alojó el poeta Gustavo Afolfo Bécquer, un espacio donde poder disfrutar de los poderes curativas de las aguas termales que manan de los acuíferos del pueblo.

Desde el pueblo se pueden iniciar varias rutas de paseo por la naturaleza. Una de ellas nos lleva hasta la Cueva de la Mora, cerca del Macizo de Roscas, donde poder maravillarnos del perfil formado por la erosión de las rocas a lo largo del tiempo.

A unos cuatro kilómetros del centro del pueblo se encuentra el Mirador de Fitero, al cual ascendemos tras subir una pequeña senda de unos 200 metros desde el Hotel Gustavo Adolfo Bécquer y que nos proporcionará unas vistas espectaculares, tando del pueblo como de las formaciones rocosas de las Roscas y de la Cruz de la Atalaya, así como de todo el valle del río Alhama.

También existe un centro de rapaces en el que nos enseñarán las artes de la cetrería y podremos admirar estas bellas aves.

Las fiestas de Fitero comienzan el siguiente domingo al 8 de septiembre y se celebran en honor a la Virgen de la Barda.


Monasterio de Fitero

Monasterio de Fitero

El Monasterio de Fitero, situado en esta localidad de la ribera navarra, a orillas del río Alhama, es una de las principales abadías cistercienses de Europa y la primera que el Císter construyó en la Península Ibérica.

Declarado Bien de interés cultural, su construcción es una transición entre el románico y el gótico. Entre sus muros, los monjes se dedicaban a la vida monástica y la oración y en la actualidad algunas de sus dependencias son utilizadas para usos civiles. Así, la hospedería está ocupada por el Ayuntamiento de Fitero, el refectorio es la Casa de Cultura y algunas celdas de los monjes se han reutilizado como residencia de ancianos.

El origen del monasterio hay que buscarlo en 1140, cuando se contituye una primera comunidad religiosa sobre unos terrenos donados por el rey Alfonso VII de Castilla en Niencebas, cerca de Alfaro, para la construcción de un cenobio.

Hacia el año 1140, bajo el mandato del abad Raimundo de Fitero, dicha comunidad se traslada a su ubicación definitiva, en un paraje conocido como Castellón. Es a finales del siglo XII cuando comienza oficialmente la construcción del nuevo monasterio, una labor que concluiría en el s.XIII. La iglesia sería consagrada en 1247.

En la frontera entre los reinos de Castilla y Navarra, el monasterio sufrió diversas disputas y, finalmente, en 1373 fue anexionado al reino de Navarra y cuando comienza a asentarse la población entorno a sus muros, formando lo que sería el pueblo de Fitero.

Arquitectónicamente, el Monasterio de Fitero consta de una iglesia en forma de cruz latina, con tres naves y cabecera de girola y con cinco capillas. El claustro renacentista destaca por su planta cuadrada y un sobreclaustro.

La visita también nos lleva a ver el palacio abacial, la biblioteca, los dormitorios y la sala capitular.

Si bien las construcciones de los habitantes de Fitero fueron poco a poco tomando parte del espacio del monasterio, desde fuera son perfectamente visibles los ábsides.


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