El precioso Hotel Ermita cuenta con una historia curiosa. Las puertas del anterior hostal L’Ermita se abrieron en 1996, en un rincón maravilloso, en miedo del pueblo de Meritxell. Pronto el hostal se transformó en el magnífico e imprescindible hotel en el que se ha transformado hoy.
La fachada del hotel llama mucho la atención, por la maestría con la que se utilizan materiales como la piedra natural y la pizarra. Esta decoración rústica se mantiene en todos los rincones del establecimiento. Todo está pensado para dar el mayor confort a todos los clientes. Entre otros servicios fantásticos, se encuentra el servicio de internet de forma gratuita para todos los clientes mediante la señal de wifi.
El hotel dispone de aparcamiento privado. No es necesario reservar, pero cuesta unos 7 euros al día. No obstante, si alguien prefiere dejarlo fuera del hotel, hay aparcamiento gratuito sin coste adicional. Este lugar tiene zona de juegos infantil, billar, ping pong y un gimnasio muy bien equipado para los que quieren mantenerse en forma, incluso cuando están de vacaciones. Para los días agotadores, los clientes pueden utilizar la sauna de la que dispone el hotel para relajarse y eliminar las toxinas.
El hotel tiene una fantástica terraza que permite disfrutar del aire puro de la montaña. Se debe tener en cuenta que las vistas son impresionantes, así que constituye un verdadero placer aprovechar este rincón de Andorra.