Si se tiene en cuenta el nombre de este establecimiento, Hotel Restaurante Iruñako, se debe comprender que el Restaurante es uno de los principales atractivos del lugar. Para empezar, la cafetería se abre a las seis de la mañana y se sirven todo tipo de desayunos, almuerzos y tapas. Nada mejor para empezar el día con mucha energía y comiendo deliciosos platos. Muchos turistas comentan los cruasanes gigantes que se sirven en el desayuno, que en total, cuesta dos euros. ¿Interesante, verdad?
El restaurante sirve platos de cocina casera con ingredientes de primera calidad. Se apuesta por los platos de sabor tradicional, teniendo en cuenta dos palabras clave: sabrosos y abundantes. Es decir, no quieren que ningún comensal se quede hambriento. El espacio es muy bonito, con el suelo de madera y paredes en tonos ocres, con un friso rojo inglés a juego con la mantelería. Pero lo mejor son sus menús especiales de fin de semana y sus carnes a la brasa. Como no podía ser de otra forma en la tierra del vino, se ofrece una amplia carta de caldos de diferentes lugares con especial protagonismo para la Ribera del Duero y la Rioja, por la proximidad a ambas zonas.