En la ladera de la montaña, a tan solo unos pasos del teleférico que da acceso a las pistas de la estación de esquí de la zona de Pal-Arinsal, Vallnord, se alza el Hotel Montané.
No es extraño que con una ubicación tan privilegiada, sea uno de los hoteles preferidos por los practicantes del deporte blanco, ya que todo son ventajas, nada de cargar con los equipos o de esperar largas colas para el ski-bus. Además, para los principiantes en este deporte, es interesante que sepan que a la subida de la telecabina se encuentra la Escuela de Esquí de Arinsal, con instructores en varios idiomas.
Pero el Montané no es solo un hotel estacional, durante la primavera y el verano es también el punto de partida para la práctica de otras actividades como el senderismo, las rutas a caballo, el golf, pues está a menos de 3 km de un campo o para realizar turismo cultural por el Principado o compras en Andorra la Vella que se encuentra a 10 km solamente de Arinsal. En resumen el hotel ofrece servicio de calidad en un entorno tranquilo con acceso a múltiples actividades tanto en verano como en invierno.
El edificio ubicado en una construcción tradicional de piedra y madera, (recuerda los típicos refugios de montaña) cuenta con 27 habitaciones y diferentes servicios para llegar a todo tipo de público ofreciendo la máxima calidad y prestaciones.
En su interior nos recibe una acogedora recepción presidida por una bonita chimenea rodeada de butacones que invitan a disfrutar de un momento de descanso y charla con los amigos alrededor del fuego. Muy a tener en cuenta es que esta recepción está atendida las 24 horas del día por un personal encantado de poder ayudarnos en cualquier necesidad que surja durante nuestra estancia.
Entre los servicios que podemos encontrar en el hotel están el restaurante, parking, calefacción, caja fuerte, habitaciones para no fumadores, bar, ascensor y conexión wi-fi gratis. Además durante la temporada de invierno los clientes podrán utilizar las taquillas para guardar los esquíes.