Calahorra fue la romana Calagurris, ciudad natal del célebre orador Quintiliano y cuna también del poeta Prudencio, y ese pasado bimilenario sigue vivo en su casco histórico: restos del circo romano junto al Parador que lleva su nombre, la catedral gótico-renacentista que custodia "El Ciprés", la custodia procesional más antigua de España, y un paseo del Mercadal construido sobre la antigua naumaquia. A ello se suma su fama como la Huerta de La Rioja, con un Museo de la Verdura dedicado a los espárragos, alcachofas y demás productos que dan fama a su gastronomía. Los hoteles en Calahorra permiten recorrer con calma este doble patrimonio, histórico y gastronómico, en la capital indiscutible de la Rioja Baja.
El alojamiento en Calahorra resulta muy práctico para quien viaja por el Camino de Santiago del Ebro, ya que la ciudad cuenta con albergue de peregrinos, y también para quien busca turismo activo en los cercanos parques de Sotos del Ebro o Peñas de Arnedillo. Además, quien visite en Semana Santa —declarada de Interés Turístico Nacional— podrá vivir de cerca tradiciones únicas como el Mercaforum, que recrea el mercado y el ambiente de la antigua Calagurris.