Los Apartamentos La Buhardilla ocupan un edificio rehabilitado en la zona peatonal del centro de Ezcaray, inaugurado como alojamiento turístico en 2007. Se trata de un pequeño número de apartamentos, gestionados de forma muy cercana por sus propietarios, que viven en el propio edificio y suelen recibir opiniones muy positivas por su trato personal.
Ubicación de Apartamentos La Buhardilla
Se encuentran en la calle Carnicerías, en plena zona peatonal del centro de Ezcaray, muy cerca de la iglesia de Santa María la Mayor y del Ayuntamiento. Pese a estar en la zona de bares del pueblo, varias reseñas destacan un aislamiento acústico excelente que apenas deja pasar el ruido exterior.
La estación de esquí de Valdezcaray está a unos trece kilómetros, y el monasterio de San Millán de la Cogolla a unos veinte. El aeropuerto de Burgos, el más próximo, queda a unos cincuenta kilómetros.
Los apartamentos
El complejo ofrece estudios para tres personas y apartamentos de uno o dos dormitorios, con capacidad de hasta cuatro o siete personas según la configuración. Todos cuentan con cocina muy bien equipada, con microondas, vitrocerámica, cafetera, batidora, horno y lavadora, y en algunos casos también lavavajillas.
El baño incluye secador de pelo, y el salón dispone de televisión y reproductor de DVD. La ropa de cama y las toallas están incluidas, con limpieza diaria de las estancias (excepto la cocina), cambio de toallas cada día y de sábanas cada tres.
Bar y atención personal
En la planta baja del edificio hay un bar-cafetería muy recomendado por los huéspedes. Al ser un alojamiento pequeño y de gestión familiar, varias reseñas destacan la ayuda directa de los propietarios, desde subir el equipaje hasta abrir el acceso restringido de la calle peatonal para poder cargar y descargar el coche junto a la puerta.
Aparcamiento y otros aspectos a tener en cuenta
No se admiten mascotas. Hay aparcamiento público gratuito a poca distancia del edificio.
Entre los aspectos más repetidos en las opiniones destacan la ubicación céntrica pero tranquila gracias al buen aislamiento acústico, la comodidad de las camas y, sobre todo, el trato cercano y atento de los anfitriones.