La Hostería del Monasterio de San Millan ocupa un ala del Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997 y conocido como cuna de la lengua castellana y del euskera. El edificio, propiedad de los padres agustinos recoletos, fue restaurado en 1995 para convertirse en hotel, y reabrió con una nueva orientación hacia la cultura, la gastronomía y la enología en 2014.
Ubicación de la Hostería del Monasterio de San Millan
Se encuentra en la Plaza del Monasterio de Yuso, en pleno Camino de Santiago, a unos 500 metros a un kilómetro del centro de San Millán de la Cogolla, según la fuente. El monasterio, fundado en el siglo XI en estilo románico y reconstruido en el XVI en estilo herreriano, conserva algunos de los manuscritos más antiguos de España.
Logroño y la Sierra de Cebollera están a menos de 45 minutos en coche, el campo de golf más cercano a 8 kilómetros y una piscina municipal a 5 minutos en coche.
Habitaciones
La Hostería dispone de 23-25 habitaciones, la mayoría dobles, además de una suite real y dos junior suites, todas con vistas a las montañas de los alrededores. Cuentan con calefacción, televisión vía satélite, caja fuerte, minibar, wifi gratuita, carta de almohadas y baño completo con secador de pelo y albornoz; algunas incluyen balcón y zona de estar.
Restaurante y zonas comunes
El hotel cuenta con un restaurante gourmet de cocina tradicional riojana y una selección de vinos con denominación de origen; alguna fuente sitúa el restaurante asociado, In Vino Veritas, a unos 200 metros del edificio, así que conviene confirmar dónde se sirven exactamente las comidas. La cafetería-bar se encuentra en la antigua cocina del monasterio, un espacio con mucho carácter para tomar algo.
Entre las zonas comunes hay billar, mesa de póquer, sala de reuniones, biblioteca, karaoke, jardines y una terraza solárium, además de aparcamiento al aire libre.
Aspectos a tener en cuenta
El hotel no admite mascotas. Al tratarse de un edificio monástico histórico, el ambiente es sereno y algo solemne, muy distinto al de un hotel convencional, lo que puede ser un gran atractivo o, para quien busque más animación, un aspecto a valorar.
Entre los aspectos más valorados por los huéspedes destacan las habitaciones amplias y limpias, el personal amable y atento, y la tranquilidad y los paisajes impresionantes del entorno.