Peñíscola se levanta sobre un peñón rocoso unido a tierra por una estrecha lengua de arena, lo que le ha valido el sobrenombre de "la ciudad en el mar". Coronándolo, el castillo templario del Papa Luna, construido a comienzos del siglo XIV y refugio del papa Benedicto XIII durante el Cisma de Occidente, domina un casco antiguo de calles blancas y empinadas que serpentean entre las murallas renacentistas mandadas construir por Felipe II. Los hoteles en Peñíscola se concentran sobre todo junto a la Playa Norte, a un paseo del casco histórico, y ofrecen algo poco habitual en la costa mediterránea: despertarse con vistas al mar y a una fortaleza medieval al mismo tiempo.
El alojamiento en Peñíscola conviene tanto a quien busca playa y ambiente familiar como a quien quiere combinar sol con historia y cultura, ya que el castillo y sus calles empedradas —escenario, entre otras producciones, de "Juego de Tronos"— quedan a pocos minutos a pie de la mayoría de establecimientos. Además, la cercanía de las calas vírgenes de la Sierra de Irta y de otras localidades de la Costa Azahar convierte a Peñíscola en una base perfecta para quienes buscan algo más que tumbarse en la arena durante su estancia en Castellón.