Alicante combina un puerto de mercancías y cruceros con un centro compacto y peatonal, dominado en todo momento por la silueta del Castillo de Santa Bárbara sobre el monte Benacantil. Su aeropuerto, uno de los más transitados del Mediterráneo español, la convierte en puerta de entrada habitual a toda la Costa Blanca.
Los hoteles en Alicante se reparten entre el casco histórico del Barrio de Santa Cruz, con calles estrechas y de colores, y el frente marítimo junto a la Explanada. El alojamiento en Alicante con vistas al mar suele agotarse antes en verano, así que conviene reservar con margen si se busca playa a pocos pasos del hotel.