Los Apartamentos Villa de Potes ocupan una casona montañesa del siglo XVII en pleno casco antiguo de Potes, la capital de la comarca de Liébana. Es un conjunto de apartamentos con cocina propia, pensado para quienes quieren explorar los Picos de Europa con la comodidad de organizar sus propias comidas y horarios.
Ubicación de Apartamentos Villa de Potes
Se encuentran en la calle San Pedro, en el corazón del casco viejo, a apenas 76 metros del centro de la localidad. El Museo Cartográfico Juan de la Cosa queda a unos cinco minutos a pie, y la estación de autobuses a unos 750 metros.
Al estar en pleno centro histórico, se puede recorrer Potes a pie sin problema, con acceso directo a sus calles empedradas, puentes y a la torre del Infantado. Conviene tener en cuenta, eso sí, que la calle de acceso es estrecha, por lo que algunos huéspedes recomiendan descargar el equipaje allí y aparcar después en uno de los parkings cercanos.
Los apartamentos
El complejo, que abrió sus puertas en 2002 tras la rehabilitación del edificio histórico, cuenta con 18 apartamentos para dos, cuatro o hasta seis personas, según la unidad. Los más grandes tienen dos dormitorios (uno de matrimonio y otro con camas individuales), salón independiente y calefacción centralizada.
Todos incluyen cocina completamente equipada con electrodomésticos, baño completo con bañera, televisión, cafetera o hervidor y plancha. Dos de las unidades están adaptadas para personas con movilidad reducida.
Piscina y jardín
Uno de los grandes atractivos de los Apartamentos Villa de Potes es su piscina exterior con jardín, muy elogiada en las opiniones de los huéspedes como un verdadero oasis en pleno centro del pueblo, algo poco habitual en un alojamiento del casco antiguo.
Aparcamiento y otros aspectos a tener en cuenta
Conviene confirmar la disponibilidad de aparcamiento al hacer la reserva. Se admiten mascotas, y hay conserjería y caja fuerte disponibles en recepción.
Entre los aspectos más repetidos en las opiniones destacan la ubicación inmejorable en pleno centro, la comodidad de las camas, la atención cercana de la anfitriona y, sobre todo, la piscina.