Casa Las Vegas es una casa rural del siglo XIX, restaurada en 2003, situada en Potes a orillas del río Deva. A diferencia de un hotel convencional, se alquila como vivienda completa, con capacidad para diez personas, por lo que es una opción pensada especialmente para familias numerosas o grupos de amigos que quieren todo un caserón cántabro para ellos solos.
Ubicación de Casa Las Vegas
Se encuentra a unos 500 metros del Ayuntamiento de Potes, en la calle Don Desi, a orillas del Deva y a unos 600 metros de la Torre del Infantado. El Museo Cartográfico Juan de la Cosa queda a unos ocho minutos a pie.
El Monasterio de Santo Toribio de Liébana está a unos diez minutos en coche, y el teleférico de Fuente Dé, puerta de entrada a los Picos de Europa, a unos treinta kilómetros. La zona es tranquila, alejada del bullicio del centro más comercial pero a un paseo cómodo de él.
La casa
Con 225 m² útiles repartidos en tres plantas, la planta baja tiene un salón de 46 m², una cocina-comedor de 51 m² y un baño. La primera planta dispone de tres dormitorios (dos dobles y uno con cama de 1,35 m) y dos baños completos. La segunda planta añade dos dormitorios dobles más, uno con baño de acceso interior, y una sala de estar acogedora.
La decoración es rústica, con tejados de teja y vigas de madera vistas. La casa cuenta con calefacción, chimenea, televisión, DVD y juegos de mesa disponibles.
Jardín y actividades
La finca cuenta con un jardín con barbacoa y terraza, un buen espacio para las comidas al aire libre en familia. Según alguna fuente, existen también apartamentos cercanos, a unos 50 metros de la casa principal, que comparten este mismo jardín.
La zona permite practicar numerosas actividades de montaña, como senderismo, rutas a caballo, piragüismo, barranquismo, bicicleta de montaña o escalada, entre otras propias de la comarca de Liébana.
Aspectos a tener en cuenta
No se admiten mascotas. Al tratarse de una casa completa y no de un hotel con recepción, no hay servicios como restaurante o recepción 24 horas; toda la gestión se realiza directamente con los propietarios. La estancia mínima suele ser de dos noches.
Entre los aspectos más valorados por los huéspedes destacan el trato cercano y afable de los propietarios, la comodidad del apartamento o casa según la reserva, y la tranquilidad de la ubicación, cerca del centro pero sin ruido.