Santo Domingo de la Calzada es, ante todo, ciudad de paso: por sus calles empedradas cruzan cada día peregrinos del Camino de Santiago que buscan descanso antes de continuar rumbo a Burgos. Elegir bien entre los hoteles en Santo Domingo de la Calzada marca la diferencia entre una simple parada y una experiencia memorable, sobre todo si se opta por dormir a los pies de la catedral donde resuena la leyenda del gallo y la gallina, o en el antiguo hospital de peregrinos del siglo XII que hoy ocupa el Parador.
El alojamiento en Santo Domingo de la Calzada combina ese patrimonio jacobeo con la calma de un casco histórico pequeño y la cercanía a las bodegas de La Rioja Alta, de modo que tanto quien recorre el Camino a pie como quien viaja en coche para conocer la región encuentra la opción que mejor se ajusta a su ritmo, presupuesto y ganas de historia.