Una de las primeras cosas en que nos fijamos a la hora de contratar un hotel es en su ubicación respecto a la zona principal que vamos a visitar. Pues bien, en un viaje a Burgos, la ubicación del hotel Los Braseros, pese a no estar en el mismo centro turístico de la ciudad, es una ubicación muy interesante sobre todo para los que prefieren desplazarse unos pocos kilómetros saliendo de la ciudad que recorrérselos buscando aparcamiento. Los 15 minutos que nos lleva llegar al hotel es un mal menor sobre todo teniendo en cuenta que la zona donde está ubicado es mucho más tranquila y que muy cerca de él hay una parada de autobús y un importante centro comercial con todo tipo de tiendas y diferentes zonas de ocio.
Lo primero que llama la atención al llegar a este hotel de tres estrellas es el vestíbulo. Después de ver la fachada de arquitectura moderna uno no espera encontrarse con un hall que parece formar parte de un antiguo hotel inglés donde destacan el armario guarda-llaves de madera tallada y el marco que rodea la puerta, también en madera, y que da acceso a las escaleras. Complementan la decoración unos sillones clásicos que, junto a uno vitrina, forman un rincón de lo más acogedor.
Pero no nos dejemos engañar por esta primera impresión pues el estilo de la decoración no tiene nada que ver con las modernas instalaciones y equipamiento con las que cuenta el hotel. Los clientes tienen a su disposición un salón con televisión donde pasar un buen rato viendo las noticias o una bonita película tras un día sin parar, una sala de reuniones muy bien preparada para organizar eventos o celebraciones privadas, un bar-cafetería abierta las 24 horas, como la recepción y un restaurante para disfrutar de la gastronomía burgalesa.
Además de estas instalaciones el hotel ofrece los servicios de prensa, conexión wifi gratuita, ascensor, caja fuerte, calefacción, aire acondicionado, lavandería, tienda de regalos, bolsas de pic-nic, alquiler de coches, parking, información turística y fax/fotocopiadora.