Fuenmayor es, para muchos aficionados al vino, el corazón mismo de la Rioja Alta: sus bodegas, algunas centenarias, concentran una parte desproporcionada del prestigio internacional de la Denominación de Origen Calificada Rioja, y sus calados subterráneos siguen custodiando crianzas y reservas de referencia. Pero Fuenmayor no vive solo del vino, sino también de la brasa: es célebre por sus asadores tradicionales, donde las chuletillas de cordero se asan al auténtico fuego de sarmiento, la rama seca de la vid que da a la carne un aroma inconfundible. Los hoteles en Fuenmayor permiten alojarse en el mismo epicentro de esta doble tradición vinícola y gastronómica, sin necesidad de desplazarse para disfrutarla.
El alojamiento en Fuenmayor resulta muy práctico para quien planea una ruta de bodegas por la Rioja Alta, ya que el pueblo está a apenas 10-15 minutos de Logroño y rodeado de algunas de las fincas más reconocidas de la región. Es también un punto de partida cómodo para acercarse a Nájera, San Millán de la Cogolla —Patrimonio de la Humanidad— o Haro, combinando en un mismo viaje enoturismo, buena mesa y el paisaje de viñedos que define esta parte de La Rioja.