La Posada del Obispo es una casa solariega del siglo XVII, restaurada y situada entre Burgos y Logroño. Ofrece restaurante a la carta, piano bar y conexión Wi-Fi gratuita.
Todas las habitaciones de La Posada cuentan con TV vía satélite, suelo de madera, calefacción, escritorio y baño privado con secador de pelo y albornoz.
El salón de la posada Obispo presenta un estilo rústico y tiene vigas de madera, chimenea, biblioteca y solárium al aire libre.
Se pueden solicitar almuerzos para llevar en el restaurante.
La recepción está abierta las 24 horas y hay un mostrador de información turística. Además, la posada Obispo está bien comunicada con la autopista AP-1 y ofrece aparcamiento gratuito.
Dirección:
Barrio Santa Maria, 9
09271-Quintanilla-San García
Servicios del establecimiento
Exteriores
- Terraza / solárium
- Terraza
- Jardín
Mascotas
Actividades
- Entretenimiento nocturno
- Senderismo
- Biblioteca
- Dardos
Comida y bebida
- Cafetería en el alojamiento
- Vino / champán (de pago)
- Menú para niños
- Menús dietéticos (bajo petición)
- Snack-bar
- Bar
- Restaurant
Internet
- Hay conexión a internet Wi-Fi disponible en las zonas comunes. Gratis.
Aparcamiento
- Hay parking gratis privado en el establecimiento. No es necesario reservar.
- Parking adaptado para personas de movilidad reducida
- Parking en la calle
Servicios de recepción
- Proporciona factura
- Guardaequipaje
- Información turística
Oferta de ocio y servicios para familias
- Área de juegos interior
- Libros, DVD y música para niños
- Juegos de mesa / puzles
Instalaciones de negocios
- Fax / fotocopiadora (de pago)
Seguridad
- Extintores
- Cámaras de seguridad en las zonas comunitarias
- Detectores de humo
- Alarma de seguridad
General
- Zona TV / salón de uso compartido
- Área de fumadores
- Prohibido fumar en todo el alojamiento
- Calefacción
- Almuerzos para llevar
- Suite nupcial
- Habitaciones familiares
- Habitaciones para no fumadores
Instalaciones de wellness
Idiomas que se hablan

Comentarios de los clientes
'Llegamos por la tarde y nos recibió un personal encantador, el hotel es un granero reformado, muy cálido y cómodo, la habitación no 11 estaba muy limpia, cómoda y extremadamente tranquila. Tomamos unas copas en el bar, con vistas al jardín y a la iglesia. El dueño se unió a nosotros para servir bebidas, habla un poco de inglés y con nuestro poco de español lo pasamos muy bien. Comimos en el restaurante, excelente comida, gran variedad, recién hecho .. El desayuno también fue un placer .. Volveremos ...'